¡Es la fiesta que te prometí!
mercredi 4 novembre 2009
vendredi 17 juillet 2009
mardi 9 décembre 2008
Contradicción
Hundido y maltrecho en cuestiones sentimentales. Extresado por la tortura externa y la rígida dictadura de un celular que paradojicamente no puedo apagar.
Exclavo de las situaciones superadores, de las palabras que analizan, explican y encuentran explicaciones a las crisis. Hundido, triste y maltrecho.
Sin alguien que reme una conversación. Pequeñeses que me aplastan.
Hundido, triste y maltrecho me hundo en un cuarto de libra con queso.
Exclavo de las situaciones superadores, de las palabras que analizan, explican y encuentran explicaciones a las crisis. Hundido, triste y maltrecho.
Sin alguien que reme una conversación. Pequeñeses que me aplastan.
Hundido, triste y maltrecho me hundo en un cuarto de libra con queso.
Contradicción
Hundido y maltrecho en cuestiones sentimentales. Extresado por la tortura externa y la rígida dictadura de un celular que paradojicamente no puedo apagar.
Exclavo de las situaciones superadores, de las palabras que analizan, explican y encuentran explicaciones a las crisis. Hundido, triste y maltrecho.
Sin alguien que reme una conversación. Pequeñeses que me aplastan.
Hundido, triste y maltrecho me hundo en un cuarto de libra con queso.
Exclavo de las situaciones superadores, de las palabras que analizan, explican y encuentran explicaciones a las crisis. Hundido, triste y maltrecho.
Sin alguien que reme una conversación. Pequeñeses que me aplastan.
Hundido, triste y maltrecho me hundo en un cuarto de libra con queso.
dimanche 30 novembre 2008
dimanche 6 juillet 2008
Una semana
Tendría que existir una herramienta de golpe.miraba la película en paz hasta que irrumpió en la habitación. encendió la tele con el volumen que lo caracteriza.
Se iban todos al cine, pero no sé qué pasó. Parece que el boludo esta mal y no sé qué. anduvo por la clínica (ni siquiera reconoce su angustia) y luego con su, ahora viuda, madre.Comprendo que sea duro, sé que es duro, pero que sé yo.Lo del paseo hasta lo lanzó él, para eso no hubiese dicho nada.Y se le pregunta cómo está y dice "bien" y pone cara de pobrecito. Obvio que el humor general ya es malísimo. No se puede decir nada (mariconea). Yo ya le hubiese dado un par de sopapos.
Se chorea medio queso de la heladera y se siente sorete mientras el resto cocina, lava platos y pone la mesa.
Y sí, es un boludo.
Desagradable, pelotudo.
Fantasía de ser el trabajador y que vivir un montón de años es la Meca de la ciencia: la inmortalidad el punto cúlmine de la humanidad. ¿Él? Chocho.
No parece tener mucha idea de nada. Si hubiese aprendido algo de aquél, de quién colaboraba cortando las papas fritas y cuando vio que todo ya no tenía sentido, que sus poemas ya no se escribían más, que la historia ya en papeles amarillos no respondían, sentenció su final y supo que no iba más.
La agonía que estiró un respirador por suerte no la sintió. Su cuerpo tranquilo, lento, en paz, dando conversación a quién se acerque, se despidió.Una semana.
Se iban todos al cine, pero no sé qué pasó. Parece que el boludo esta mal y no sé qué. anduvo por la clínica (ni siquiera reconoce su angustia) y luego con su, ahora viuda, madre.Comprendo que sea duro, sé que es duro, pero que sé yo.Lo del paseo hasta lo lanzó él, para eso no hubiese dicho nada.Y se le pregunta cómo está y dice "bien" y pone cara de pobrecito. Obvio que el humor general ya es malísimo. No se puede decir nada (mariconea). Yo ya le hubiese dado un par de sopapos.
Se chorea medio queso de la heladera y se siente sorete mientras el resto cocina, lava platos y pone la mesa.
Y sí, es un boludo.
Desagradable, pelotudo.
Fantasía de ser el trabajador y que vivir un montón de años es la Meca de la ciencia: la inmortalidad el punto cúlmine de la humanidad. ¿Él? Chocho.
No parece tener mucha idea de nada. Si hubiese aprendido algo de aquél, de quién colaboraba cortando las papas fritas y cuando vio que todo ya no tenía sentido, que sus poemas ya no se escribían más, que la historia ya en papeles amarillos no respondían, sentenció su final y supo que no iba más.
La agonía que estiró un respirador por suerte no la sintió. Su cuerpo tranquilo, lento, en paz, dando conversación a quién se acerque, se despidió.Una semana.
samedi 5 juillet 2008
erre: acercamiento a la escritura de Martín Caparrós
“Un invento, una abstracción: la forma de suponer que todo lo que voy a cruzarme de ahora en más conforma una unidad”
“Si es por buscar, mejor que busques -solía decirme- lo que nunca perdiste. (…) Yo sé que debería buscar algo; debería encontrar primero qué: puede ser largo”.
Nunca el primer paso de nada es la investigación; para llegar a una investigación ya hay que saber qué investigar: puede ser largo. Prepararse y postular un concepto que, de alguna manera, ayude al arranque. Conocer; tener datos: posibilidad de articular y concretar, de mejor manera, un relato.
Martín Caparrós es un señor de unos cincuenta y algo -aunque se le podría dar cuarenta y pico- que no suele usar aquellas finas continuaciones de la piel de raíz ubicada en un folículo piloso con un tallo que se proyecta hacia arriba por encima de la superficie de la epidermis[1]. De bigote particular y formas particulares, encara un viaje: un recorrido en busca de un algo que no sabe bien qué es -yo tampoco- que denomina “crónica”. Sí, crónica.
“Llevo días y días en la ruta. Me parece -de pronto me parece- que la mugre me hace mirar distinto”. Se complica. La investigación queda atrás y acompaña, hace piso: años de vivir en el mundo. Salir. Salir al papel. Sin duda existe un pensamiento; alguna especie de sentido común que indica qué es una crónica: de alguna manera, un relato periodístico que sostiene una cronología mientras profundiza en algo. Claro, estas cosas son deformes; marcos que no delimitan nada: marcos a romper. Recursos, ¿cuáles son los límites del género?
La crónica es algo, como todo objeto de pensamiento, que se esconde, que se escapa. Quizás resulte evidente, y eso la hace más compleja. Es particular, y parece poder llegar a obsesionar algunas almas -como la de Caparrós- que parecen perseguir alguna propia, o una que logre dar cuenta de todo aquello que mueve el pensamiento y los otros “no sé qué”.
Buena parte de la crónica son sus elementos: Transiciones: testimonios (que funcionan de anclaje y refuerzo. De selectos protagonistas o anónimos -parecidos a públicos: de nadie y de todos-, puntos de vista, comentarios, alguna descripción y unas pequeñas poesías que se relacionan, se retoman y que en realidad -me parece a mí- no son poesías; párrafos que nunca parecen alcanzar una carilla -ni lo pretenden-; alguna pregunta que no viene a nada pero sirve para darle alguna coherencia al texto; información dura colocada de manera sencilla y oportuna; los espacios, que se convierten en lugares claves; el tiempo: un presente que permite irse a cualquier lado; y la persona: fundamental -diálogos con uno mismo-.
Es un conjunto deforme. Un recorrido: idas y vueltas, planificación e improvisación, posibilidades e imposibilidades, tensión y tranquilidad, cómplices y de los otros. Quererse y odiarse.
El relato periodístico suele suponer cierta neutralidad: despersonalizar el texto, sacarlo de uno. Pero no, en estas crónicas no. La persona es protagonista; Caparrós es protagonista: es su viaje, son sus puntos de vista, sus sensaciones, su modo de expresarse, originales -digámosle así- descripciones que dicen algo más. Un autor que construye un lector que no es el que mira sino que se convierte más vale en cómplice. Te hacés cómplice o no te hacés cómplice.
Un conjunto deforme, heterogéneo. Un conjunto, como todo conjunto, que es una unidad -o al menos eso me gusta suponer-. Una unidad temática, que deja aristas y, a veces, hace olvidar un poco –bastante- cuál era el tema.
Algunos recursos se convierten en firma, en permanentes. Algunos recursos, esos mismos, son los que contienen todo aquello. Aquellas descripciones, aquella persona, aquella(s) complicidad(es), aquellas palabras de selectos narradores o de nadie: de todos y de nadie. Algunos recursos, más allá de aquella manera particular del escribir y articular los temas y facilitar transiciones que llamativamente funcionan. Algunos recursos, aquí dos: el punto y coma; que se continúa de los dos puntos: para mí que para generar alguna complicidad y dar una pastillita, algo bien puntual. Por otro lado, los guiones -esas rayitas que en estos casos se ponen antes y después de una frase o palabra- que sirven -postulo yo- para agregar aquellas acotaciones obvias que dicen mucho, generando -aun más ¿no?- aquélla complicidad con el lector.
No sé bien cómo funciona. Y aquello que se busca, mientras más me introduzco, más se aleja. La idea va mutando; se deforma; se hace más compleja. Aparece clara, para que luego aparezca una nueva, más clara, y todo sea muy poco claro. Escribir es un desafío, una lucha y una tensión. Más para aquél que parece ser hábil en estas artes: ¿cómo no buscar lo diferente o el superarse? “Tengo una mala noticia para darles: no pasamos la vida haciendo equilibrio en una línea inexistente. Somos una línea inexistente.”
[1] Fuente: wikipedia.org
“Si es por buscar, mejor que busques -solía decirme- lo que nunca perdiste. (…) Yo sé que debería buscar algo; debería encontrar primero qué: puede ser largo”.
Nunca el primer paso de nada es la investigación; para llegar a una investigación ya hay que saber qué investigar: puede ser largo. Prepararse y postular un concepto que, de alguna manera, ayude al arranque. Conocer; tener datos: posibilidad de articular y concretar, de mejor manera, un relato.
Martín Caparrós es un señor de unos cincuenta y algo -aunque se le podría dar cuarenta y pico- que no suele usar aquellas finas continuaciones de la piel de raíz ubicada en un folículo piloso con un tallo que se proyecta hacia arriba por encima de la superficie de la epidermis[1]. De bigote particular y formas particulares, encara un viaje: un recorrido en busca de un algo que no sabe bien qué es -yo tampoco- que denomina “crónica”. Sí, crónica.
“Llevo días y días en la ruta. Me parece -de pronto me parece- que la mugre me hace mirar distinto”. Se complica. La investigación queda atrás y acompaña, hace piso: años de vivir en el mundo. Salir. Salir al papel. Sin duda existe un pensamiento; alguna especie de sentido común que indica qué es una crónica: de alguna manera, un relato periodístico que sostiene una cronología mientras profundiza en algo. Claro, estas cosas son deformes; marcos que no delimitan nada: marcos a romper. Recursos, ¿cuáles son los límites del género?
La crónica es algo, como todo objeto de pensamiento, que se esconde, que se escapa. Quizás resulte evidente, y eso la hace más compleja. Es particular, y parece poder llegar a obsesionar algunas almas -como la de Caparrós- que parecen perseguir alguna propia, o una que logre dar cuenta de todo aquello que mueve el pensamiento y los otros “no sé qué”.
Buena parte de la crónica son sus elementos: Transiciones: testimonios (que funcionan de anclaje y refuerzo. De selectos protagonistas o anónimos -parecidos a públicos: de nadie y de todos-, puntos de vista, comentarios, alguna descripción y unas pequeñas poesías que se relacionan, se retoman y que en realidad -me parece a mí- no son poesías; párrafos que nunca parecen alcanzar una carilla -ni lo pretenden-; alguna pregunta que no viene a nada pero sirve para darle alguna coherencia al texto; información dura colocada de manera sencilla y oportuna; los espacios, que se convierten en lugares claves; el tiempo: un presente que permite irse a cualquier lado; y la persona: fundamental -diálogos con uno mismo-.
Es un conjunto deforme. Un recorrido: idas y vueltas, planificación e improvisación, posibilidades e imposibilidades, tensión y tranquilidad, cómplices y de los otros. Quererse y odiarse.
El relato periodístico suele suponer cierta neutralidad: despersonalizar el texto, sacarlo de uno. Pero no, en estas crónicas no. La persona es protagonista; Caparrós es protagonista: es su viaje, son sus puntos de vista, sus sensaciones, su modo de expresarse, originales -digámosle así- descripciones que dicen algo más. Un autor que construye un lector que no es el que mira sino que se convierte más vale en cómplice. Te hacés cómplice o no te hacés cómplice.
Un conjunto deforme, heterogéneo. Un conjunto, como todo conjunto, que es una unidad -o al menos eso me gusta suponer-. Una unidad temática, que deja aristas y, a veces, hace olvidar un poco –bastante- cuál era el tema.
Algunos recursos se convierten en firma, en permanentes. Algunos recursos, esos mismos, son los que contienen todo aquello. Aquellas descripciones, aquella persona, aquella(s) complicidad(es), aquellas palabras de selectos narradores o de nadie: de todos y de nadie. Algunos recursos, más allá de aquella manera particular del escribir y articular los temas y facilitar transiciones que llamativamente funcionan. Algunos recursos, aquí dos: el punto y coma; que se continúa de los dos puntos: para mí que para generar alguna complicidad y dar una pastillita, algo bien puntual. Por otro lado, los guiones -esas rayitas que en estos casos se ponen antes y después de una frase o palabra- que sirven -postulo yo- para agregar aquellas acotaciones obvias que dicen mucho, generando -aun más ¿no?- aquélla complicidad con el lector.
No sé bien cómo funciona. Y aquello que se busca, mientras más me introduzco, más se aleja. La idea va mutando; se deforma; se hace más compleja. Aparece clara, para que luego aparezca una nueva, más clara, y todo sea muy poco claro. Escribir es un desafío, una lucha y una tensión. Más para aquél que parece ser hábil en estas artes: ¿cómo no buscar lo diferente o el superarse? “Tengo una mala noticia para darles: no pasamos la vida haciendo equilibrio en una línea inexistente. Somos una línea inexistente.”
[1] Fuente: wikipedia.org
mercredi 2 juillet 2008
vendredi 27 juin 2008
body text
Colgar cosas excesivamente no parece nunca una buena idea. Rompe con el paisaje general doblando demasiado la soga, tensandola, casi rompiendola.
La nota al final hace su aparición como recurso.
Sí, en vez de incluir citas, acotaciones y llamados en el cuerpo de mi ensayo, opto por referenciar conceptos, conceptualizaciones, etc en forma de nota al final del documento.
Si siempre hubiese sabido que un ensayo puede ser algo tan estetico, hubiese escrito mejores ensayos. Aunque, por otro lado, es una belleza facilmente consumible. Sí, parece tener algo de esas crónicas televisivas pero realizada de un modo más elevado.
Conexiones, relaciones, juego abierto a interpretaciones. Ahora hablo de los ensayos de Italo Calvino. Ensayos donde la estética y la narración parecen no perder cuidado a la orden de la fascinación.
Ensayos que dan la impresión de hablar de cualquier cosa como fascinado, como lo mejor del mundo, como mágico o misterioso. ¿De qué hablamos? ¿Qué orden le damos? ¿Qué pretendemos? ¿De qué nos vanalgloreamos?
Ensayos que se ponen a la orden del cuerpo del texto.
Una construcción tal que no permitiría que uno se deprima demasiado mostrando las páradojas de ciertas ideas, pero que al fin, por cómodas, conocidas o bien contadas, no terminan por ser demasiado chocante.
Amable. Un modo amable. De finas descripciones, reflexiones, con marcas, ideas que juegan con aquello que conocemos todos.
Amable. Un modo amable. De un lenguaje justo y concreto. Palabras fáciles de leer en la que de vez en cuando se cruza alguna de esas que nos hacen acordar que hay alguien "formado" que ya tuvo esa hoja en mano.
Paradojas de la vida. Pero lindas, con humor. De las que caen bien.
La nota al final hace su aparición como recurso.
Sí, en vez de incluir citas, acotaciones y llamados en el cuerpo de mi ensayo, opto por referenciar conceptos, conceptualizaciones, etc en forma de nota al final del documento.
Si siempre hubiese sabido que un ensayo puede ser algo tan estetico, hubiese escrito mejores ensayos. Aunque, por otro lado, es una belleza facilmente consumible. Sí, parece tener algo de esas crónicas televisivas pero realizada de un modo más elevado.
Conexiones, relaciones, juego abierto a interpretaciones. Ahora hablo de los ensayos de Italo Calvino. Ensayos donde la estética y la narración parecen no perder cuidado a la orden de la fascinación.
Ensayos que dan la impresión de hablar de cualquier cosa como fascinado, como lo mejor del mundo, como mágico o misterioso. ¿De qué hablamos? ¿Qué orden le damos? ¿Qué pretendemos? ¿De qué nos vanalgloreamos?
Ensayos que se ponen a la orden del cuerpo del texto.
Una construcción tal que no permitiría que uno se deprima demasiado mostrando las páradojas de ciertas ideas, pero que al fin, por cómodas, conocidas o bien contadas, no terminan por ser demasiado chocante.
Amable. Un modo amable. De finas descripciones, reflexiones, con marcas, ideas que juegan con aquello que conocemos todos.
Amable. Un modo amable. De un lenguaje justo y concreto. Palabras fáciles de leer en la que de vez en cuando se cruza alguna de esas que nos hacen acordar que hay alguien "formado" que ya tuvo esa hoja en mano.
Paradojas de la vida. Pero lindas, con humor. De las que caen bien.
jeudi 26 juin 2008
acerca del ensayo y otras enfermedades
Aunque no quiera vuelve a salir así. Encontrar el desafío de encontrar otro camino. Uno distinto. Pero no, vuelve a salir parecido. Supongo que es una limitante.
Intentar dar cuenta de aquella subjetividad profunda/espíritu de época logrando conceptualizar ciertos, justamente, conceptos repetidos impertinentemente, parece un buen tema, y coherente, para el ensayo que le dará cierre a un cuatrimestre de trabajo.
Releo algunas entregas anteriores y me gustan. Encuentro eso de lanzar una idea, una apuesta e intentar desarrollarla, seguirla, exprimirla o argumentarla. A su vez, contar algo.
Este nuevo intento, cruzado por otras circunstancias, se encuentra más acotado y controlado. Con algún otro perfil. O al menos eso creo, o eso encontraría en un desarrollo certero.
Resulta un intento distinto.
No creo haberlo logrado.
Paradójico resulta plantearse algunas ideas acerca de ritmo, estilo y formas cuando apenas me estoy encontrando y trazando amistades con la escritura.
Paradójico resulta plantearse y plantarse como lector en un texto, cuando apenas me estoy encontrando y trazando amistades con la lectura.
No encuentro parecido en otros ensayos realizados por mi mano y parezco reciclar acotaciones de otro docente.
No parezco estar de acuerdo con los ensayos propuestos en la materia. No me encuentro demasiado en ninguno de ellos. Hay cosas que me gustan. Sí, pero no el rango de lo que suelo o me gustaría escribir.
Definitivamente no estoy de acuerdo con Flusser acerca de esa división entre el tratado y el ensayo. Aunque si me gusta, disfruto y creo un buen recurso aquello de plantear dicotomías que tal vez no son tales como para entrar en la discusión (luego hay tiempo para negociarlo). Aunque no me gusta esa especie de arrugue en oraciones continuas.
No creo que la cuestión del ensayo o el tratado sea una cuestión de persona, decisiones o formas de tratar un tema. Creo en el ensayo aquella forma de escritura académica plenamente vinculada a ciertos espacios. Quizás aquéllos pertinentes y que den permiso a otra mirada (no una mirada otra, otra mirada) y la innovación en un asunto.
Se encuentra en el ensayo aquél lugar donde poder escribir con rigores sin que sea una acumulación de datos. Plantearse dar algo más con la escritura, lograr una lectura y un juego más allá de las letras con palabras y tiempos elegidos y sugeridos. O no, con la verborragia, desarrollada con una conjugación particular de verbos, que plantean ciertos asuntos de los más indignantes o intensos.
El ensayo supone varias construcciones. Desde un objeto hasta un escritor. Y la escritura. El escribir es una construcción. Una idea es una construcción, y creo que se puede lograr la espontaneidad mediada con otros factores en un ensayo. Y a su vez, aquél ensayo puede tener pretensiones de verdad y alcance. Y las puede lograr.
No es no hacerse cargo, es respetar ciertas “costumbres” para lograr romper con otras. Llegar a un acuerdo simple para introducir una idea compleja, algo chocante o novedoso. Un nosotros impersonal acostumbrado y que relaja al lector que le puede traer una visión particular de (o de quienes) quien firma.
Intentar dar cuenta de aquella subjetividad profunda/espíritu de época logrando conceptualizar ciertos, justamente, conceptos repetidos impertinentemente, parece un buen tema, y coherente, para el ensayo que le dará cierre a un cuatrimestre de trabajo.
Releo algunas entregas anteriores y me gustan. Encuentro eso de lanzar una idea, una apuesta e intentar desarrollarla, seguirla, exprimirla o argumentarla. A su vez, contar algo.
Este nuevo intento, cruzado por otras circunstancias, se encuentra más acotado y controlado. Con algún otro perfil. O al menos eso creo, o eso encontraría en un desarrollo certero.
Resulta un intento distinto.
No creo haberlo logrado.
Paradójico resulta plantearse algunas ideas acerca de ritmo, estilo y formas cuando apenas me estoy encontrando y trazando amistades con la escritura.
Paradójico resulta plantearse y plantarse como lector en un texto, cuando apenas me estoy encontrando y trazando amistades con la lectura.
No encuentro parecido en otros ensayos realizados por mi mano y parezco reciclar acotaciones de otro docente.
No parezco estar de acuerdo con los ensayos propuestos en la materia. No me encuentro demasiado en ninguno de ellos. Hay cosas que me gustan. Sí, pero no el rango de lo que suelo o me gustaría escribir.
Definitivamente no estoy de acuerdo con Flusser acerca de esa división entre el tratado y el ensayo. Aunque si me gusta, disfruto y creo un buen recurso aquello de plantear dicotomías que tal vez no son tales como para entrar en la discusión (luego hay tiempo para negociarlo). Aunque no me gusta esa especie de arrugue en oraciones continuas.
No creo que la cuestión del ensayo o el tratado sea una cuestión de persona, decisiones o formas de tratar un tema. Creo en el ensayo aquella forma de escritura académica plenamente vinculada a ciertos espacios. Quizás aquéllos pertinentes y que den permiso a otra mirada (no una mirada otra, otra mirada) y la innovación en un asunto.
Se encuentra en el ensayo aquél lugar donde poder escribir con rigores sin que sea una acumulación de datos. Plantearse dar algo más con la escritura, lograr una lectura y un juego más allá de las letras con palabras y tiempos elegidos y sugeridos. O no, con la verborragia, desarrollada con una conjugación particular de verbos, que plantean ciertos asuntos de los más indignantes o intensos.
El ensayo supone varias construcciones. Desde un objeto hasta un escritor. Y la escritura. El escribir es una construcción. Una idea es una construcción, y creo que se puede lograr la espontaneidad mediada con otros factores en un ensayo. Y a su vez, aquél ensayo puede tener pretensiones de verdad y alcance. Y las puede lograr.
No es no hacerse cargo, es respetar ciertas “costumbres” para lograr romper con otras. Llegar a un acuerdo simple para introducir una idea compleja, algo chocante o novedoso. Un nosotros impersonal acostumbrado y que relaja al lector que le puede traer una visión particular de (o de quienes) quien firma.
mardi 24 juin 2008
Inteligentemente atras de la cortina
John Berger
Fotografías de la agonía
Construcción de un objeto.
Anclaje.
Datos.
Pregunta inicial.
Juegos con el sentido común, las deformaciones de sentido común y lindos estereotipos de pensamientos a los que presenta como dicotomicos para luego concluir que no lo son. Recursos.
Otra vez, presentar y acercarce.
Gran recurso gran el del juego y la ambivalencia entre lo cotidiano, las sensaciones y los sentimientos. Gran recurso gran que es díficil de discutir y casi imposible de desestimar desde ese ya alejado en el tiempo fuerte advenimiento de la psicología.
Traer elementos. Acercarlos. Arraigar situaciones en otra. Entrar en discusiones fuertes desde un costadito. Dejar aristas.
Otra vez, ideas de fondo que se convierten en fin: en lo que se quiere desplegar.
Alclar entre líneas.
Plantar y cocechar paradojas. Verdad mímesis, verdad otra.
Respuesta a la pregunta inicial.
(Sé que hay gente que las ignora, pero sobre esa gente no hay nada que decir.)
Esmoquin y pensarse elegante
John Berger
El traje y la fotografía
Presentar un tema para luego, y hasta con algo de resquemor, citar un autor de relevancia para ir construyendo un objeto.
Reconocer ciertas limitaciones acotando y quitandole aquél gusto del buscar un todo, aunque todos sabemos que no, en un seguimiento de palabras.
Contruir un objeto y fortelecerlo.
Presentación y desglozamiento.
Preguntas que guían y obligan a seguir un razonamiento induciendo pasos a seguir.
Experimentos inducidos que sugieren un resultado. Experimentos inducidos que no buscan ser experimentados.
Personalmente, prefiero la parte del pensamiento. En el que el objeto se convierte en una simple excusa para desplegar un "algo más".
Ideas acerca del funcionamientos de las ideas. Experimentación con el pensamiento. Juego.
La foto un indicio de la hegemonía de clases. Rasgos de la lectura y el mirar. El encontrar un algo que se busca contar. También podriamos hablar de como se acomoda la gente según su ego y personalidad en frente al siempre cruel ojo de la máquina.
Lindo juego entre lineas implicitas, pensamientos bien guiados y fuertes conceptos explicitados sin ningún tipo de vergüenza.
¿La persona? Un yo.
"Los caballos sudan, los hombres transpiran y las mujeres brillan."
Por san pupitre (y le pongo punto al título).
Y el boludo dobla en "u" y me choca. Encuentra en la parte trasera derecha de mi guardagolpes un buen lugar donde apoyar su extremo delantero izquierdo.
Y sí: yo sigo un poco, pongo la baliza y freno. Pero él siguió, no como si nada, como escapando.
¿No puede comprender aquél sujeto que se estrello con un individuo cerca de las diez y media de la noche que está despierto desde las siete?
Calzada, Burzaco, Calzada, parada del 177. Casa. Sillón y desayuno. Nesquick. No galletitas, sólo nesquick.
Un sujeto que descubre que su vida no va a ir para ningún lado. Que incapaz de de contruir un lugar crea un falso espacio en una puta técnica. Espacio que se cae, se despedaza, con la ayuda de las corrientes que deberían dar una mano.
Entre que yo soy muy boludo y no estoy demasiado seguro de que no vanagloriamos, la condena parece clara a destinar una vida a un trabajo que se convierte en drama existencial al encontrarme dedicandole, mi vida, mi tiempo y todo lo mío sin un objetivo claro. No, aún peor, como un objetivo claro: conseguir dinero para comer y comprar algunas ciertas cosas que parecen la vida.
¿Cómo pensar en las teclas del teclado si no se entienden bien esas grandes cuestiones de la soledad, los amores, el trabajo, la existencia o no de un Dios y aquellas bellas y excitantes cuestiones?
Plantear un texto dónde todo tiene estar claro, explícito, seguir una línea y contenerse en una estructura.
¡Por San Pupitre! Otro intento que debería terminar en "vayanse todos a la concha de su madre".
Y sí: yo sigo un poco, pongo la baliza y freno. Pero él siguió, no como si nada, como escapando.
¿No puede comprender aquél sujeto que se estrello con un individuo cerca de las diez y media de la noche que está despierto desde las siete?
Calzada, Burzaco, Calzada, parada del 177. Casa. Sillón y desayuno. Nesquick. No galletitas, sólo nesquick.
Un sujeto que descubre que su vida no va a ir para ningún lado. Que incapaz de de contruir un lugar crea un falso espacio en una puta técnica. Espacio que se cae, se despedaza, con la ayuda de las corrientes que deberían dar una mano.
Entre que yo soy muy boludo y no estoy demasiado seguro de que no vanagloriamos, la condena parece clara a destinar una vida a un trabajo que se convierte en drama existencial al encontrarme dedicandole, mi vida, mi tiempo y todo lo mío sin un objetivo claro. No, aún peor, como un objetivo claro: conseguir dinero para comer y comprar algunas ciertas cosas que parecen la vida.
¿Cómo pensar en las teclas del teclado si no se entienden bien esas grandes cuestiones de la soledad, los amores, el trabajo, la existencia o no de un Dios y aquellas bellas y excitantes cuestiones?
Plantear un texto dónde todo tiene estar claro, explícito, seguir una línea y contenerse en una estructura.
¡Por San Pupitre! Otro intento que debería terminar en "vayanse todos a la concha de su madre".
samedi 21 juin 2008
¿Por qué nunca tuvimos pajaritos?
Poner el culo en la silla y en un tiròn tener buena parte del total de las palabras que apareceràn luego acumuladas en un "ensayo", me cae bien. Podría decir que es "PRO".
Indudablemente cuestiones paradòjicas de ritmo, y no, son tomadas en cuenta. Aquellos concejos de quièn maneja el rol de sentarse tras el escritorio sentandose sobre èl. Tambièn se suman esas cosas de intentar buscar màs recursos, nuevos juegos y avatares.
Leo eso que escribì, me parece bien. Paradòjico marco teòrico tocado a oido pero sin duda preciso. Buscarè, quizàs, un poco màs de articulaciòn con algo de teorìa.
Definitivamente las cinco pàginas no me alcanzaràn.
Lo leo, y busco esas cosas de profesora secundaria de lengua en ese pedazo de texto. Problemas ortograficos, de puntuaciòn y esas cosas.
Leo, encuentro algunos y los corrijo. Aunque realmente creo que lo ùnico que me interesarìa es la respuesta a "todo esto acumulado, todo esto acumulado durante el cuatrimestre, cada uno de esos conejos, algunos de esos conejos: ¿logra decir algo?".
Con el frío muere: cierto desinterés de cuidarnos entre nosotros. Por eso nunca debimos tener pajaritos.
Indudablemente cuestiones paradòjicas de ritmo, y no, son tomadas en cuenta. Aquellos concejos de quièn maneja el rol de sentarse tras el escritorio sentandose sobre èl. Tambièn se suman esas cosas de intentar buscar màs recursos, nuevos juegos y avatares.
Leo eso que escribì, me parece bien. Paradòjico marco teòrico tocado a oido pero sin duda preciso. Buscarè, quizàs, un poco màs de articulaciòn con algo de teorìa.
Definitivamente las cinco pàginas no me alcanzaràn.
Lo leo, y busco esas cosas de profesora secundaria de lengua en ese pedazo de texto. Problemas ortograficos, de puntuaciòn y esas cosas.
Leo, encuentro algunos y los corrijo. Aunque realmente creo que lo ùnico que me interesarìa es la respuesta a "todo esto acumulado, todo esto acumulado durante el cuatrimestre, cada uno de esos conejos, algunos de esos conejos: ¿logra decir algo?".
Con el frío muere: cierto desinterés de cuidarnos entre nosotros. Por eso nunca debimos tener pajaritos.
dimanche 15 juin 2008
samedi 14 juin 2008
No anda el corrector.
Su hobbie era arrojar naranjas a los 266 (Lomas-Calzada) que pasaban por San Martín. Era un lugar poblado, de tránsito permanente. A él no parecía importarle. La impunidad de esos años mozos sumados a eso de cuando un reto parece un mimo y una corrida hace acordar que se esta vivo. ¿La idea de travesura? De que se es niño, de que se lo sigue haciendo.
Responsabilidades que no traen derechos arrastradas por el asfalto, o la tierra. Las piedras deben ser todo un problema, deben cortar los sacos.
Aquellos sacos no deben tener una larga vida: se la pasan siendo arrastrados, hace poco escuché a uno que contaba que en La Plata, a raíz, de un convenio, se los daba la Municipalidad.
Por mi casa no hay Municipalidad, la que nos corresponde está como a treinta siete minutos en Bicicleta yendo por adentro. Yendo por las dos avenidas se tarda un poquito más, pero se supone que es más seguro y menos posibles quedarse sin bicicleta. Al menos menos posible quedarse sin bicicleta por cuestiones de delincuencia.
Las cuestiones de la delincuencia se vuelven confusas. Esa idea de terror seguramente acarrean (como esos chicos las bolsas) graves consecuensias: mi abuela cuando se va le tira la llave a la vecina, pero hace unos años instaló la alarma. Una vez cuando no funcionaba la alarma no pudo dormir.
Responsabilidades que no traen derechos arrastradas por el asfalto, o la tierra. Las piedras deben ser todo un problema, deben cortar los sacos.
Aquellos sacos no deben tener una larga vida: se la pasan siendo arrastrados, hace poco escuché a uno que contaba que en La Plata, a raíz, de un convenio, se los daba la Municipalidad.
Por mi casa no hay Municipalidad, la que nos corresponde está como a treinta siete minutos en Bicicleta yendo por adentro. Yendo por las dos avenidas se tarda un poquito más, pero se supone que es más seguro y menos posibles quedarse sin bicicleta. Al menos menos posible quedarse sin bicicleta por cuestiones de delincuencia.
Las cuestiones de la delincuencia se vuelven confusas. Esa idea de terror seguramente acarrean (como esos chicos las bolsas) graves consecuensias: mi abuela cuando se va le tira la llave a la vecina, pero hace unos años instaló la alarma. Una vez cuando no funcionaba la alarma no pudo dormir.
¿Me quedé en "había una vez"?
Cuentos de dos historias. Cuentos de, al menos, dos historias hiladas finamentes por el autor. La historia oculta la que vale.
Finales que se parecen a no-finales. Situaciones abiertas, entrometidas.
Simples, simplistas, complicados, rebuscados. Minimalistas, barrocos.
Con muchas voces, con casi ninguna.
De verdad, de mentira. Durísimos.
Cuentos que no empiezan con "había una vez".
Parezco haber perdido demasiado tiempo, o no. Lo mio nunca fue la lectura, y quizás de ahí la sorpresa, el desacomodo, ante los desacatos de Cortázar este verano.
Ponerse a escribir una narración. Claro está que debería lograr incluir una historia dos finamente hilada, un ritmo, descripciones exquisitas, las palabras más certeras y lograr tocar esa situación tal que lo convierta, de alguna manera, en pretensiones de literatura.
Esdrújulas.
Encontrar una historia o una idea. Difícil, con ella sentarse a escribir ya resulta mucho más fácil: quizás todo salga de un tirón. Otras no, en algún momento se estanca. Se estanca y nada: se estanca. Ponerse a describir algo mejor; pero no: está estancado.
Retomarlo, leerlo. Irlo tocando de a poquito. Que los toques nos caigan bien a los dos, que no sea agresivo para ninguna de las partes.
Regresar, leer y sonreír. Un final feliz que de ninguna manera se da. (Deben se las comas) leer, corregir algo (no, no eran).
Falta tiempo de reposo, así al cortarlo mantiene su punto.
El que escribe cuentos (cuentistas, según leí por ahí), debe ser un tipo medio particular. Como volado, pero meticuloso. Un poco loco y con finos procesos de razonamiento.
Capaz. Capaz de dejar algunas ramas, historias cortas, de recordar diálogos y de observar y llevar a cuento -mis juegos de palabras están llegando a un nivel pre-escolar de un niño no-prodigio- aquellas pequeñas situaciones de la vida diaria que representan grandes cuestiones, dramas y pensamientos: algunos pocos dramas existenciales -aunque sabemos que esos pocos son más que suficientes.
Vivir u observar. Vivir a veces, observar otras. Brindar esa perspectiva particular desde la cual se participo. Observar otras para vivir algunas y poder brindar lo otro. Situaciones. Acomodarse y encontrarse.
Acomodarse y encontrarse, por ejemplo, frente a una computadora, cumpliendo una consigna, intentándola, restándola, intentando respetarla, no quemarse mucho los dedos, que los pelos no estén tan parados, merendar sin volcar nada en el teclado, encontrar una vueltita más, arriesgarse sin llegar al suicidio. Y todo en un blog.
Finales que se parecen a no-finales. Situaciones abiertas, entrometidas.
Simples, simplistas, complicados, rebuscados. Minimalistas, barrocos.
Con muchas voces, con casi ninguna.
De verdad, de mentira. Durísimos.
Cuentos que no empiezan con "había una vez".
Parezco haber perdido demasiado tiempo, o no. Lo mio nunca fue la lectura, y quizás de ahí la sorpresa, el desacomodo, ante los desacatos de Cortázar este verano.
Ponerse a escribir una narración. Claro está que debería lograr incluir una historia dos finamente hilada, un ritmo, descripciones exquisitas, las palabras más certeras y lograr tocar esa situación tal que lo convierta, de alguna manera, en pretensiones de literatura.
Esdrújulas.
Encontrar una historia o una idea. Difícil, con ella sentarse a escribir ya resulta mucho más fácil: quizás todo salga de un tirón. Otras no, en algún momento se estanca. Se estanca y nada: se estanca. Ponerse a describir algo mejor; pero no: está estancado.
Retomarlo, leerlo. Irlo tocando de a poquito. Que los toques nos caigan bien a los dos, que no sea agresivo para ninguna de las partes.
Regresar, leer y sonreír. Un final feliz que de ninguna manera se da. (Deben se las comas) leer, corregir algo (no, no eran).
Falta tiempo de reposo, así al cortarlo mantiene su punto.
El que escribe cuentos (cuentistas, según leí por ahí), debe ser un tipo medio particular. Como volado, pero meticuloso. Un poco loco y con finos procesos de razonamiento.
Capaz. Capaz de dejar algunas ramas, historias cortas, de recordar diálogos y de observar y llevar a cuento -mis juegos de palabras están llegando a un nivel pre-escolar de un niño no-prodigio- aquellas pequeñas situaciones de la vida diaria que representan grandes cuestiones, dramas y pensamientos: algunos pocos dramas existenciales -aunque sabemos que esos pocos son más que suficientes.
Vivir u observar. Vivir a veces, observar otras. Brindar esa perspectiva particular desde la cual se participo. Observar otras para vivir algunas y poder brindar lo otro. Situaciones. Acomodarse y encontrarse.
Acomodarse y encontrarse, por ejemplo, frente a una computadora, cumpliendo una consigna, intentándola, restándola, intentando respetarla, no quemarse mucho los dedos, que los pelos no estén tan parados, merendar sin volcar nada en el teclado, encontrar una vueltita más, arriesgarse sin llegar al suicidio. Y todo en un blog.
"Cuando su papá vendió el forté. compró el forá"
Cartas: conversaciones sin interrupciones. Con un interlocutor claro, con explicaciones y argumentaciones. Espacialidad pertinente para el sentimentalismo. Hoy de gran valor simbólico y poco valor práctico.
Un narrador, testimonios, diálogos e historias. Fragmentos sin comillas ni rayas de diálogos claramente discursos de un yo que se dirige a un tú que no es el lector, sino que es otro existente en la trama del cuento.
Testimonios e intervenciones introducen y articulan historias, todas que rondando alrededor de un sitio. Ese sitio, el campo, sus personajes, historias personales y de todo el lugar.
Historias fragmentarias, cortadas, vinculadas, que se relacionan o no. Historias fragmentarias, cortadas, vinculadas, que se relacionan o no, que forman un colectivo, a veces retomándose y continuandose, otras no.
Tolosa, el campo, Cipriano, Estela, Felisa, la estancia, Tolosa, el martillero, Felisa, Estela, Estúpida, el médico, la sirvienta, las niñeras, Felisa, el amigo, Felisa y el amigo, la escuela, la Iglesia, el cura, los políticos, los radicales, los aviones, los autos, las carreras, los caballos, el Fénix, el Roma, los chicos, los patrones, los peones, las ovejas, el alambre y el hierro. Herejes y de los otros. La historia de un país.
Historias astutamente expuestas, escondidas y sacadas al ruedo. Historias escolares hasta sexto grado.
Voces que se cruzan, se contestan, planteas situaciones, intervienen, irrumpen, cuentan.
Descripciones. Párrafos importantes de descripciones. Párrafos importantes de descripciones que dan el lugar, la forma, enmarcan e invitan a ver situaciones. Perfectas situaciones de esas no ideales.
Labores, oficios, ideas, vueltas. Plaza.
Empezar a escuchar las voces.Ver otras historias, otros espacios.
-¿Qué tenía Herminia debajo del vestido? Cuando salía de su pieza y cruzaba el patio en dirección a la cocina, Jacinto se acostaba sobre las baldosas para ver, a la acechaba y se zambullía de golpe sin conseguir nunca una vislumbre del misterio. Señora, mire el nene. Pero Felisa no miraba.
Nota: en un texto tan prolijo y sin tantos "trucos" (digamos, aunque la palabra no me deja contento), de una alineación de las palabras perfecta, sigo encontrando mayúculas injustificadas, puntos seguidos que no estan y otras sospechas. ¡Hay una parte con un espacio de como medio reglón enorme! ¡Y a eso le sigue dos mayúsculas que inician palabras que no son sustantivos propios ni estan antecedidas por ningún punto ni nada!
Un narrador, testimonios, diálogos e historias. Fragmentos sin comillas ni rayas de diálogos claramente discursos de un yo que se dirige a un tú que no es el lector, sino que es otro existente en la trama del cuento.
Testimonios e intervenciones introducen y articulan historias, todas que rondando alrededor de un sitio. Ese sitio, el campo, sus personajes, historias personales y de todo el lugar.
Historias fragmentarias, cortadas, vinculadas, que se relacionan o no. Historias fragmentarias, cortadas, vinculadas, que se relacionan o no, que forman un colectivo, a veces retomándose y continuandose, otras no.
Tolosa, el campo, Cipriano, Estela, Felisa, la estancia, Tolosa, el martillero, Felisa, Estela, Estúpida, el médico, la sirvienta, las niñeras, Felisa, el amigo, Felisa y el amigo, la escuela, la Iglesia, el cura, los políticos, los radicales, los aviones, los autos, las carreras, los caballos, el Fénix, el Roma, los chicos, los patrones, los peones, las ovejas, el alambre y el hierro. Herejes y de los otros. La historia de un país.
Historias astutamente expuestas, escondidas y sacadas al ruedo. Historias escolares hasta sexto grado.
Voces que se cruzan, se contestan, planteas situaciones, intervienen, irrumpen, cuentan.
Descripciones. Párrafos importantes de descripciones. Párrafos importantes de descripciones que dan el lugar, la forma, enmarcan e invitan a ver situaciones. Perfectas situaciones de esas no ideales.
Labores, oficios, ideas, vueltas. Plaza.
Empezar a escuchar las voces.Ver otras historias, otros espacios.
-¿Qué tenía Herminia debajo del vestido? Cuando salía de su pieza y cruzaba el patio en dirección a la cocina, Jacinto se acostaba sobre las baldosas para ver, a la acechaba y se zambullía de golpe sin conseguir nunca una vislumbre del misterio. Señora, mire el nene. Pero Felisa no miraba.
Nota: en un texto tan prolijo y sin tantos "trucos" (digamos, aunque la palabra no me deja contento), de una alineación de las palabras perfecta, sigo encontrando mayúculas injustificadas, puntos seguidos que no estan y otras sospechas. ¡Hay una parte con un espacio de como medio reglón enorme! ¡Y a eso le sigue dos mayúsculas que inician palabras que no son sustantivos propios ni estan antecedidas por ningún punto ni nada!
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